Procesos selectivos: oposición, concurso y concurso-oposición

¿En qué se basan los procesos selectivos de la Administración Pública? Los funcionarios son seleccionados mediante procedimientos públicos que garantizan el acceso en condiciones de igualdad. Este punto es tan importante que aparece incluso reflejado en la Constitución Española (art. 103) y en el 55 del Estatuto del Empleado Público.

La legislación recoge el derecho de todos los ciudadanos al acceso al empleo público de acuerdo con los principios constitucionales de mérito y capacidad.

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Pero ¿cómo se miden estos méritos y capacidades? Como bien sabrás si estás estudiando una oposición, los procesos selectivos tanto teóricos como prácticos sirven para determinar quién obtendrá una plaza para toda la vida en la Administración Pública. Eso sí, no todo es estudiar y prepararse, dependiendo del tipo de proceso selectivo se tendrán en cuenta también factores como tu experiencia laboral y tu formación.

En este post abordamos los diferentes tipos de procesos selectivos que convocan las administraciones y los factores que se tienen en cuenta en cada uno de ellos: oposición, concurso y concurso-oposición.

1.      Oposición

Una oposición consiste en la realización de una o varias pruebas que pueden ser teóricas y prácticas. Un jurado evalúa el desempeño del opositor y estas pruebas pueden ser eliminatorias o no. Es la más habitual en las oposiciones del Estado.

2.      Concurso

El concurso se centra solo en los méritos de los aspirantes al puesto de trabajo. Aspectos como la formación o la experiencia laboral son los que se suelen tener en cuenta en los concursos, muchas veces convocados por las administraciones locales.

En este tipo de convocatorias se establece un baremo y en cada una de las partes el aspirante puede obtener un máximo de puntos en función de los méritos acumulados. La posición en la clasificación en función a esos logros que puntúan es la que determina quién accede al puesto ofertado.

3.      Concurso-oposición

El concurso oposición combina los dos anteriores y es la que llevan a cabo por ejemplo los docentes en toda España. Primero, se realiza una fase de oposición, un examen teórico o que combine la teoría con la práctica. En segundo lugar, las personas que hayan superado las primeras pruebas presentarán sus méritos, que pueden ayudarles a ascender en la clasificación o hacer que desciendan. Y es que, la suma de las dos partes determinará la posición.

Pero ¿qué “méritos” se tienen en cuenta en la fase de concurso? Normalmente son los siguientes:

  • Formación académica: la formación académica es una de las principales fuentes de puntos. Nos referimos a másteres, doctorados, posgrados o incluso premios extraordinarios.
  • Cursos homologados: son cursos de menos duración que la formación anterior y que también ayudan a obtener poco a poco puntos en la parte de formación. Hay que prestar especial atención a que los cursos sean homologados.
  • Experiencia laboral: la experiencia laboral también ayuda a ascender en la escala de los procesos selectivos. Por ejemplo, en el caso de los maestros, una vez que se ha superado la primera fase de oposición ya es posible comenzar a trabajar, aunque no se haya obtenido la puntuación suficiente como para obtener una plaza fija. Estos funcionarios, denominados interinos, irán sumando puntos que se tendrán en cuenta en el baremo.

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